El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) ha emitido alertas de tormentas intensas y lluvias extremas en múltiples regiones de Argentina, marcando un importante evento climático que afecta a más de 10 provincias. Según los datos recientes, el periodo de alta temperatura y humedad ha alcanzado niveles preocupantes, con precipitaciones en aumento que están superando expectativas en áreas clave del país.
La situación se ha vuelto crítica en la última semana, donde las temperaturas han alcanzado valores que, en ciertas zonas, han superado los 35 grados Celsius. Esto, combinado con una humedad relativa cercana al 90%, ha generado un entorno propicio para la formación de tormentas eléctricas y sistemas de lluvia intensa. En la provincia de Mendoza, por ejemplo, se han registrado 35 milímetros de precipitación en 6 horas, un volumen equivalente al 80% de lo esperado en un mes completo.
El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) ha activado alertas amarillas en el norte de la provincia de Buenos Aires, el sur de Santa Fe, y otras regiones del interior nacional. Estas alertas, emitidas a las 6:26 horas del lunes 23 de febrero, indican un riesgo elevado de tormentas severas y precipitaciones intensas que podrían causar inundaciones, deslizamientos y daños a infraestructuras.
Según análisis preliminares, el fenómeno se debe a la interacción de un sistema de alta presión atmosférica con una corriente de aire húmedo desde el sur. Este tipo de combinación suele provocar tormentas intensas en áreas que generalmente tienen un clima más seco. La situación ha sido confirmada por múltiples observatorios en todo el país, incluyendo el SMN, que ha alertado sobre la necesidad de medidas preventivas para evitar consecuencias negativas.
El informe del SMN señala que en el último día se han registrado más de 150 puntos de lluvia, con algunas zonas alcanzando niveles que superan los 100 milímetros en 24 horas. Estos datos indican una situación de alerta prolongada que podría extenderse a otras regiones próximas, especialmente en el interior y en las zonas costeras.
En respuesta a la situación, el Ministerio de Agricultura y Ganadería, junto con organismos locales, ha recomendado a las familias y empresas que se preparen para posibles inundaciones y deslizamientos. Especialmente en zonas con pendientes pronunciadas, se recomienda evitar la movilidad en áreas susceptibles, ya que el riesgo de erosión y daños a cultivos es alto.
Los especialistas en climatología destacan que este evento es parte de un patrón climático más amplio que incluye un aumento en las precipitaciones en áreas que históricamente no reciben tanto agua. La combinación de calor acumulado y la presencia de nubes altas ha generado un entorno favorable para la formación de tormentas de intensidad histórica. Además, se han reportado casos de ráfagas de viento que superan los 50 km/h, lo