El próximo mes de febrero 2026 marcará un punto de inflexión en la política económica argentina, marcado por la canasta básica de alimentos y productos esenciales que se estableció en el marco de las medidas para controlar la inflación. Según datos recientes, la inflación en enero alcanzó un promedio de 2,9%, lo cual se convierte en un hito significativo en la trayectoria histórica del país. Este nivel de inflación, aunque cercano a los 3%, representa una mejora frente a los niveles previos de 4% en el primer trimestre del año, lo que sugiere una posible estabilización en el mercado.
La canasta básica de febrero 2026 ha sido diseñada para garantizar que los ciudadanos puedan acceder a productos esenciales a precios que reflejen la realidad actual del mercado. Entre las principales medidas incluyen la eliminación de la baja al impuesto a las Ganancias para las sociedades, una modificación que busca reducir la carga fiscal en sectores clave de la economía. Este cambio, según el Ministerio de Economía, tiene el objetivo de liberar recursos para la implementación de políticas de estabilización económica.
Desde la perspectiva del Gobierno, la canasta básica se convierte en un instrumento clave para la gestión de la inflación. A través de ajustes en el precio de los productos básicos, el Estado busca mantener una canasta que no solo cubra las necesidades de los hogares, sino también promover un equilibrio entre el consumo y la producción. Los analistas destacan que, en un contexto de estanflación, donde la inflación se mantiene baja pero la actividad económica se reduce, el enfoque en la canasta básica es fundamental para evitar un desplome en el consumo.
El presidente Javier Milei ha destacado que el objetivo principal es crear un sistema económico que no solo sea sostenible, sino también inclusivo. Según su visión, la canasta básica de febrero 2026 representa un paso hacia una economía más transparente y eficiente. Los cambios en la reforma laboral, que incluyen la eliminación de la baja al impuesto a las Ganancias para las sociedades, son clave para reducir las desigualdades y fomentar el crecimiento sostenible.
Los economistas señalan que el nuevo método de cálculo del Índice de Precios al Consumidor (IPC) podría afectar la percepción de la inflación. Según estimaciones, la inflación medida con los ponderadores de la encuesta de hogares 2017/2018 podría ser un poco más baja que la informada por el INDEC, lo que sugiere que el nivel de 2,9% podría ser un poco menos que lo esperado. Esto genera un escenario de estabilidad a corto plazo, aunque la situación sigue siendo delicada.
El Gobierno ha señalado que el objetivo de la canasta básica es no solo garantizar el acceso a productos esenciales, sino también establecer un marco que permita a las familias enfrentar las dificultades económicas. En este sentido, el enfoque en la canasta básica se alinea con las medidas previas para reducir la desigualdad y promover un crecimiento equilibrado.