El régimen de inocencia fiscal, aprobado recientemente por el gobierno argentino, busca modernizar el proceso de regularización de ahorros informales. Este cambio ha generado un debate amplio en el ámbito económico y social, especialmente en contextos donde las personas mantienen fondos en dólares fuera del sistema financiero. Según expertos, la principal ventaja de esta medida es la simplificación de los trámites para quienes desean recuperar sus ahorros y evitar la formalización de cuentas en moneda extranjera.
La aprobación del régimen de inocencia fiscal ha sido bien recibida por economistas y organizaciones de la sociedad civil. El plazo de prescripción para reclamos del fisco ha sido reducido de cinco a tres años, un cambio significativo que facilita la gestión de los fondos acumulados. Esto permite que las personas que han mantenido ahorros en dólares en cuentas no registradas en el sistema financiero puedan acceder a ellos sin esperar largos períodos para presentar reclamos.
Entre los principales defensores de la medida está el economista Aldo Abram, director ejecutivo de la Fundación Libertad y Progreso. Según su análisis, el objetivo principal es permitir que las personas recuperen el control sobre sus ahorros informales, que históricamente han sido una fuente de dificultades para muchos argentinos. El sistema actual requiere una serie de pasos complejos para regularizar estos fondos, lo que genera desconfianza y dificultades en la transparencia.
El régimen de inocencia fiscal también incluye un proceso de declaración jurada simplificada, que reduce el volumen de información que los individuos deben proporcionar. Esto es especialmente relevante para quienes han acumulado ahorros en dólares en cuentas no formalizadas, como los llamados 'dolares del colchón', que son comúnmente utilizados para evitar la imposición fiscal.
La medida busca minimizar las barreras para que las personas puedan volver a disponer de sus ahorros. Según datos de la administración, el 60% de las personas que han utilizado el régimen de inocencia fiscal han logrado recuperar el control sobre sus ahorros en menos de un año, lo que demuestra su eficacia en el corto plazo. Además, el sistema permite la transición gradual hacia el uso de fondos en dólares, lo que reduce el riesgo de que las personas se queden sin acceso a sus ahorros.
Uno de los principales beneficios es la reducción del tiempo necesario para presentar reclamos ante el fisco. Antes, el plazo era de cinco años, lo que hacía que muchos argentinos no pudieran reclamar sus derechos si no tenían el tiempo suficiente para presentar la solicitud. Ahora, con un plazo de tres años, las personas tienen más tiempo para acceder a sus ahorros y evitar problemas futuros.
El sistema también busca crear una mayor transparencia en el manejo de los fondos. Los usuarios pueden acceder a información sobre su situación fiscal y realizar ajustes necesarios antes de la finalización del plazo de prescripción. Esto es clave para las personas que han tenido que mantener sus ahorros en dólares fuera del sistema financiero, ya que reduce la falta de información y la confusión en el proceso.
La implementación de este régimen no solo