¿Por qué el 19 de enero es el día más triste del año? El Blue Monday, un fenómeno marketing

El concepto del Blue Monday, el supuesto "día más triste del año" que se celebra cada tercer lunes de enero, ha sido ampliamente difundido en redes sociales y medios globales. Sin embargo, su origen no está vinculado a estudios científicos sólidos, sino a una estrategia de marketing que comenzó en 2005. Según fuentes, el término se popularizó gracias a una campaña de una empresa de viajes británica que buscaba promover escapadas en periodo baja. El psicólogo británico Cliff Arnall, quien no tiene vínculo con la universidad de Cardiff, presentó una "fórmula" para calcular el día más triste del año, pero su método no fue validado por la comunidad académica.

El Blue Monday se basa en una ecuación hipotética que combina variables como el clima, las deudas posteriores a las fiestas, el tiempo transcurrido desde Navidad, el abandono de los propósitos de Año Nuevo y la motivación general. La idea es que, en el tercer lunes de enero, el desmotivación y la frustración alcanzan su punto máximo. Sin embargo, la comunidad científica ha cuestionado su validez desde el inicio. Los expertos en psicología y laboral no consideran que este fenómeno sea más que una estrategia comercial para generar compromiso en un momento de baja demanda de viajes.

El Blue Monday ha sido utilizado como un concepto para abordar problemas estructurales de la fatiga laboral y el agotamiento en el ámbito laboral. En Argentina, por ejemplo, el burnout ha bajado a niveles históricos, pero la mayoría de los trabajadores se sienten desmotivados por modelos de trabajo que no responden a las nuevas expectativas de colaboración y sentido del trabajo. Según un informe de WeWork y Michael Page, el 48% de los colaboradores en Latinoamérica trabaja en un esquema 100% presencial, un 35% acude con mayor frecuencia a la oficina que hace un año, y un 33% no acepta la vuelta a la presencialidad.

El fenómeno del Blue Monday también refleja una tensión entre los modelos laborales tradicionales y las nuevas demandas de flexibilidad y autogestión. En un contexto donde la inteligencia artificial y la automatización están transformando el trabajo, el Blue Monday ha sido reinterpretado como un síntoma de la fatiga organizacional, un problema estructural que afecta a empresas y trabajadores en igual medida. Este concepto ayuda a entender cómo las estructuras laborales en el mundo actual no están alineadas con las necesidades reales de los colaboradores.

El éxito del Blue Monday como concepto ha sido una demostración de cómo el marketing puede crear una narrativa que parece científica, incluso sin respaldo académico. Aunque el término ha sido adoptado por muchos como una expresión de la desmotivación común en enero, su verdadero origen es una campaña de relaciones públicas que buscaba promover productos y servicios en un momento de baja demanda. La comunidad científica y los expertos en salud laboral han insistido en que el Blue Monday no representa un fenómeno real, sino una herramienta para generar demanda en el contexto de la economía del bienestar.

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